En el 30 aniversario de tu horrorosa partida / 30 years since your horrible departure

"Cuando la mayoría de la gente piensa en la tortura, la primera cosa que viene a la mente es dolor insoportable, inimaginable. El dolor físico es, sin embargo, la única cosa que tiende a permanecer en la cámara de tortura, en las celdas ocultas de las cárceles clandestinas después de que la víctima las ha dejado. Tan terrible como la tortura fisica, el horror más grande, es el que queda en la mente."

Llega otra Semana Santa y con ella, recuerdos agridulces, felices y horrorosos: el olor a aserrín de las alfombras guatemaltecas, la devoción y pasión religiosa del pueblo devoto, las comidas especiales, la oportunidad del descanso... el regocijo de la resurrección de Jesucristo.  Para mi, en particular, el nacimiento de mi única hija!

Pero también, pintado de morado, llega el recuerdo de la devastadora noticia.

Este 4 de Abril se cumplen 30 años del secuestro, tortura y asesinato de mi cuñada Rosario Godoy de Cuevas, mi sobrino y ahijado Augusto Rafael y Maynor, el hermano de 21 años de Rosario.

Desde mayo de 1984, Rosario emprendió una búsqueda desesperada y beligerante por mi hermano Carlos Cuevas, capturado y desaparecido por el gobierno militar de Mejía Víctores. Cuál fué el crimen de Carlos?  Haberse revelado contra la dictadura militar que durante demasiado tiempo nos aniquilaba. 
En su búsqueda desesperada, Rosario se unió al Grupo de Apoyo Mutuo (GAM).
La voz de Rosario se convirtió en un huracán que conmocionó al gobierno militar. Por ello, su destino ya estaba definido.

La muerte de Rosario, Augusto y Maynor, significó para mi, al igual que la desaparición de mi hermano Carlos, el evento que más marcó mi vida. Cuando sucedió, ya me encontraba en el exilio.

Años después, en 1996, regresé a Guatemala y presencié los Acuerdos de Paz, 36 años de una guerra sangrienta 'oficialmente' llegaba a su fin.

Muy pronto, tuve acceso a información detallada de los reportes mortuarios hechos a Rosario, Augusto y Maynor.
Fué devastador. El reporte daba cuenta de las torturas horrorosas a las que mis más entrañables familiares habían sido sometidos.

El espectro de la tortura decendió sobre mi. Augusto Rafael, tenía 2 años. Una de las torturas aplicadas a el fué arrancarle las uñas, seguramente frente a su madre.

Coincidentemente unos meses después de conocer ése reporte, en ésa misma fecha, un 4 de Abril y durante la Semana Santa, nació mi única hija.

La dicha de su presencia se vió ensombrecida por la imágen presente de mi ahijado Augusto y sus desgarradas manos.

Las manos infantiles de mi hija me recordaban diariamente las de aquel otro querido niño.

Han pasado muchos años y asumí el vivir bien y saludable como un reto, como una forma de desafiar a los esbirros (que aún gobiernan Guatemala), como una forma de honrar la memoria de Carlos, Rosario, Augusto y Maynor.....y la de miles otros guatemaltecos.  No ha sido fácil pero lo he logrado.

Muy recientemente, me enteré de más detalles horrorosos de las circunstancias en las que murió Rosario y el espectro de la tortura regresó a mi vida y ensombreció de nuevo mi día, 30 años después de haber sucedido!

Decidí que el dolor no va a encontrar de nuevo cobijo en mi alma. Para ser liberado es que escribo ésta nota y quise en el 30 aniversario de su asesinato, reafirmarle a Rosario, a Augusto y a Maynor que seguimos gritando y recordando y recordándole a otros porqué es imperativo denunciar, enjuiciar, condenar y castigar también a la tortura.

Ana Lucía Cuevas

 

"When most people think of torture, the first thing that comes to mind is unimaginable, unendurable pain. Physical pain is, however, the one thing that tends to remain in the torture chamber, in the hidden cells of illegal prisons after the victim has departed.  As terrible as the physical after effects of torture may be, the real horror is what remains in the mind."

Holy Week arrives again, and with it, flow bittersweet, happy and horrific memories: the smell of sawdust carpets in Guatemala, the devotion and passion of religious people, specially prepared food, a chance to rest.  For many, the joy of the resurrection of Jesus Christ. For me, my memory of the birth of my only beloved daughter!

With it as well, however, comes the memory of my receiving devastating news.

This April 4 is the 30th anniversary of the kidnapping, torture and murder of my sister-in-law Rosario Godoy de Cuevas, my nephew and godson Rafael Augusto, and Maynor, the 21 year-old brother of Rosario.

Since May of 1984, Rosario bravely undertook a desperate search for my brother Carlos Cuevas, who had just been captured and disappeared by the military government of Mejía Víctores.  Carlos' only 'crime' was to have rebelled against the military dictatorship that for too long was annihilating us.

In her desperate search for Carlos, Rosario joined the 'Mutual Support Group of the Families of the Disappeared', known as GAM.  Her voice became a hurricane that shook the military government.  Therefore, her fate was already defined.

The death of Rosario, Augusto and Maynor, like the disappearance of Carlos, were the most significant events in my life.  When it happened, I was already in exile.

Years later, in 1996, I returned to Guatemala and witnessed the Peace Accords. A 36 year long war was coming to an end.

Soon afterwards, I got access to detailed mortuary reports about the way Rosario, Augusto and Maynor were killed.  It was devastating.  The report made me aware of the horrific torture to which my closest relatives had been subjected.

The spectre of torture descended over me. Rafael Augusto, was 2 years old.  One of the tortures that they 'applied' to him was to rip out his nails, no doubt in front of his mother.

Coincidentally, a few months after reading that report, on the same date of their killings, April 4 and during Easter, my only daughter was born.

The joy of her presence was overshadowed by the image of my godson Augusto and his torn hands. The infant hands of my daughter reminded me of those of my nephew.

Many years have passed, and I took as a challenge, as a way to defy the non-humans (that still govern Guatemala), to try to live a well and healthy life.  It has not been easy, but most of the time, I think I've achieved it.

Very recently, I learned further horrific details of the circumstances in which Rosario had died, and the spectre of torture returned to my life,  my day darkened again, 30 years after it happened!

I decided then that the pain would not find shelter again in my soul. To release it, I wrote this note and I wanted, on the 30th anniversary of her assassination, to reassure Rosario, Augusto and Maynor that we will continue reminding others why it is imperative to expose, prosecute, convict and punish those who order the torture.

Ana Lucía Cuevas

Rosario y/and Carlos

Rosario y/and Carlos

Maynor Godoy, (hermano de Rosario), Augusto Rafael y yo en el bautizo de Augusto. Guatemala.
Maynor Godoy, (Rosario's brother), Augusto Rafael and me during the christening of Augusto. Guatemala.

Mi hermano Carlos, Rosario y yo en el bautizo de Augusto. My brother Carlos, Rosario and me during Augusto's christening.

Mi hermano Carlos, Rosario y yo en el bautizo de Augusto.
My brother Carlos, Rosario and me during Augusto's christening.